viernes, 20 de julio de 2018

La Revolución Permanente


La Revolución Permanente (2013) - 10´

Cortometraje filmado en Cuba en diciembre de 2011.

Sinopsis: A más de cinco décadas del triunfo de la Revolución Cubana, diversos habitantes de la isla reflexionan sobre los desafíos que han atravesado, y los nuevos horizontes en el panorama latinoamericano actual.

Realizadores: Facundo Geli, Juan Cruz Geli.

Género: Documental 

Año: 2013

miércoles, 18 de julio de 2018

Rock en argentino

“Nosotros somos Argentina. Lo que hicimos primero fue una versión de ´Golondrinas´ de la legendaria banda Fútbol, y después hicimos ´Fallas´ de Todos Tus Muertos, que tal vez la conozcan” dice Federico Terranova, mezcla de seriedad e ironía. “Ahora vamos a hacer una por Malvinas”. Lleva al hombro el violín, ese mismo violín que toca en su legendaria banda Fútbol (de ahí la ironía), y comienza a tocar (de ahí la seriedad). Sus compañeros Matías Juanatey y Raúl Gutta comandan guitarra acústica y birimbao, respectivamente. Tocan. Hacen el ´Himno a las Malvinas´ y el “nosotros somos Argentina” ahora toma más fuerza: es la noche del 2 de abril, y la banda se presenta por primera vez en La Plata. La cita es en el bar Pura Vida y cuando concluyen esas tres versiones instrumentales, el violinista vuelve a agarrar el micrófono y augura: “Eso fue para calentar motores, ahora en 10 volvemos a bajar para mostrarnos más eléctricos”.




Luego de 15 minutos los mismos sujetos que habían explayado el tríptico acústico, se calzan instrumentos eléctricos: Terranova el bajo, Juanatey guitarra y Gutta batería. Se acomodan, prueban las cuerdas, calibran, afinan, mueven platillos. Esa es la Argentina que más conocemos, la que se mueve en la electricidad. Cuando están listos, sin que nadie lo anuncie más que sus ansias de tocar, comienza a sonar el contundente bajo rasposo, sobre el que cabalga la guitarra casi chillona y la justeza de la batería que marca el compás. Sobre ese toque dan vueltas: tres, cuatro, cinco. Nadie las cuenta, porque a nadie le importa; porque, mientras tanto, desde la escalera del bar viene bajando el cantante, Juanjo Harervack. Como una especie de camaleón del conurbano, con la tranquilidad cargada al ritmo de su andar, se introduce en el escenario y comienza a cantar, en alguna de esas vueltas, sin dejar espacio a la vacilación: “Es el perfume de tus ojos…”, (y se incrusta la guitarra punteando turunuru-turunú-turunú-turunú) “… sobre los mares silenciosos” (las onomatopeyas del punteo quedarán resonando en la cabeza como un disco sin fin), y el show eléctrico de Argentina, el que trascurre en la electricidad, comienza con una volcánica versión de la banda con quien comparten cartel esta noche y juegan de anfitriones: La Patrulla Espacial.



Bajo los puentes desafinados


Aspirar a conformar una banda cuyos integrantes han pasado largos años haciendo experiencia en otros proyectos alternativos puede generar ciertas satisfacciones y sutilezas, como estar más seguros de lo que se quiere hacer y darse el gusto de mostrar el gesto propio en algunas interpretaciones. El caso de ´El Perfume´, canción apertura de los discos debut tanto de La Patrulla como de Argentina, es prueba de eso. Banda Argentina se muestra dispuesta a jugar y hacerla propia de entrada, utilizando una sola guitarra, aunque a veces (y no sólo en esta canción) el bajo de Terranova es tocado como una -la otra- viola. Cuestión que tiene más que ver con la manera de tocar que con el sonido propiamente dicho, pero que repercute en tal.

La experiencia tanguera del guitarrista Juanatey, más la experiencia folckorica del baterista Gutta (además de que ambos han colaborado –juntos y separados- con Palo Pandolfo), sumado a la actividad violinistica de Terranova en Fútbol y Orquesta Típica Fernández Fierro, y la destreza poética y cantora de Juanjo Harervack tanto en Riki Riki Tave y la Banda Misteriosa como en Gualicho Turbio (dos expresiones volcadas al rock experimental), se consolidan en una Argentina que muestra su potencia en el Blues Rock. Signifique lo que eso signifique, pero remitiéndonos a las pruebas.

Porque luego de “El Perfume” arremeten con una seguidilla de canciones que incluye ´Serpientes´, ´Puentes´ y ´Gallo de riña´, tres composiciones del grupo que no nos generan sospechas ni limitaciones, para encaminarse hacia otra versión con sello propio y haciendo honores a lo primero, y tal vez menos recordado, de nuestro rock fundacional: hacen ´No vuelvas´, de Tanguito. “Una de Ramsés séptimo”, presenta la canción Harervack –y uno sabe que a Tango le hubiese gustado ser presentado así, y no como finalmente lo conocemos-, quitando el velo a esa influencia tan marcada que hay en la manera de cantar rock en argentino ¿Será José Alberto Iglesias, nuestro adorado Ramsés VII, el primer cantante de rock en argentino?




Entonces vemos a Juanjo, en cada una de las canciones, adoptar esa dicción vocal para acompañar y entrometerse en la base rítmica y los detalles melódicos sin parámetros formales. No hay canción de Ramsés VII en la que no notemos, por lo menos, dos maneras de cantar, de poner la voz. Y eso es un hecho que marcó la manera de cantar en argentino: de (tal vez) una limitación hacer un recurso, una forma. Así también como Manal creó el blus en argentino, marcando un tiempo específico, cantando de tal manera, hablando de tales cosas, tocando de equis modo; “estirando la cuerda”, diría Javier Martínez. Eso se ve en esta versión y en todas las canciones de Banda Argentina; esa tradición fundacional de nuestro rock en gestos que implementaron Ramsés VII y Manal (y no sólo ellos), y que vinieron a dar fruto en todo lo que vino después.



Iluminados en la escena


No hay ninguna edición ni registro de la versión que Argentina hace de ´No vuelvas´. No se encuentra, ningún público la ha registrado en vivo, o por lo menos nadie la ha subido a la nube. Para escucharla hay que ir a verlos, o esperar lo que vendrá. “Vamos a grabarla para el próximo disco”, dice Juanjo.


Hace alrededor de un año que los cuatro integrantes se juntaron para tocar. Ya tienen grabado un disco que lo vienen presentando desde diciembre (lo pueden escuchar acá: https://play.spotify.com/album/7uL99ZWLkfRiZ5eLwv8nIW). Ese disco contiene majestuosas canciones como las ya mencionadas, o ´Nubes´, un gran rock and roll donde se destaca la energía arrasadora de guitarra-bajo-batería, y otras versiones de alto vuelo: ´95 problemas´ (de la Riki Riki Tave) y ´El Caballo´ (de Fútbol).

En ese orden, ese 1-2, las representan en el escenario Federico Moura del Pura Vida Bar. Y uno no piensa en la figura de Federico al verlo moverse a Juanjo, pero sí en Miguel Abuelo, o incluso puede pensar en una cruza de Sandro y Jim Morrison. Su figura camaleónica, su melena de rulos y su atuendo lo permiten: pantalón de cuero negro, botas terminadas en punta, camiseta de red y un saco azul con botones dorados al estilo militar. Edentro) no hay ninguna contradicción: él bien sabe que puede haber mucho más espíritu milico en alguien que nunca haya pisado un regimiento y se la dé de contestatario.

Las canciones finales con las que deciden terminar el recital son dos perlas: la primera muestra un bajo poderoso, un riff de guitarra memorable, la batería acentuando los climas y la voz rasposa, que hacen de ´En la electricidad´ una de las mejores canciones que nos dio el 2015 (Acá pueden escucharla y ver el video: https://www.youtube.com/watch?v=eelpV0w6iAQ&nohtml5=False ). La otra, con la que concluyen es ´Once´, un gran grito de esta época que recorre la experiencia y las vivencias, como en la época de Ramsés y Manal, de hacer rock en Argentina y en argentino.


* Publicada originalmente en Revista Barro - 30 de abril 2016

Fotografías Luciana Demichelis

Miradas de la Multitud

Cobertura en Buenos Aires a 41 años del Golpe cívico-militar-eclesiástico

Fotografías: Facundo Geli

Puentes colgantes

Las pancartas, los carteles, las figuras, los pasacalles recorren de un lado a otro el paisaje aéreo de Avenida de Mayo. Abajo, las multitudes marchando son un río buscando el mar, la plaza. Intervenciones colgadas en árboles, postes, luminarias enlazan consignas y mensajes: puentes colgantes desde donde se habla, se dice, se menciona. Figuras humanas rojas, figuras humanas blancas, figuras humanas rosa, verdes y blancas, blancas y azules. Pasacalles y afiches: La Poderosa puebla con varios mensajes: “resistencia villera, militancia y dignidad”, “la revolución educa o fracasa” y varias consignas sobre los 30mil.


En una esquina íntima del río, colgada de un semáforo, una intervención de pañuelos blancos representa pájaros en vuelo. Son pequeños pañuelos volando. Podrían ser golondrinas, imaginemos, porque buscan. Y podríamos figurar la resignificación de Las Golondrinas de Plaza de Mayo que “si las observas, comprenderás que solo vuelan en libertad” como presagia Spinetta en el último disco de Invisible, en 1976, antes de que una voz nos diga: “bienvenidos al jardín de los presentes”.


Marcha de Gigantes


Agrupaciones políticas bajo estandartes; niñxs en hombros y brazos de madres y padres; grupos de teatro, de tambores, de amigos; ex combatientes de Malvinas, putas, saltimbanquis; laburantes de AGR Clarín vendiendo la Viva de los Trabajadores; madrecitas de veintipico, Madres eternas, Abuelas y madres; docentes en guardapolvos blancos; guachines y guachinas, familias; muchas Milagro Sala; trabajadorxs, multitudes inquietas; familias de dos, de tres, de diez, de miles. Se cruzan miradas y sonrisas, en marcha de gigantes, hacia la Memoria, Verdad y Justicia.


Walsh
Este mismo día de hace 40 años Rodolfo Walsh concluyó e hizo circular la Carta a las Juntas Militares. Un día después lo asesinaron y secuestraron. Ese texto tal vez sea el hecho particular más significativo del periodismo, en donde Walsh desenmascara la doctrina de muerte de las Juntas, el plan económico y el plan de exterminio. “Paremos la miseria planificada” se lee en una pancarta que atraviesa todo el escenario. La miseria planificada fue lo que denunció Walsh en su última contraofensiva a la dictadura. Hoy, los mecanismos de planificación son similares, por eso la consigna impulsada por Madres de Plaza de Mayo línea fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas e HIJOS proclama “El mismo plan económico, la misma lucha. Paremos la miseria planificada”.


Son 30 mil
 “Son 30 mil, fue genocidio”. Esta consigna fue general y apuntó también a Mauricio Macri y su gobierno que, en declaraciones recientes, pusieron en duda la cantidad de desaparecidos. Un mensaje contundente, para que no haya confusiones simbólicas, como quiso suponer el Ministro de Derechos Humanos, Claudio Avruj.

Ante el manto de carteles que sostenían “Son 30 mil”, se abrió paso el camión de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, quienes fueron recibidas con un estrepitoso aplauso al canto de “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”. Mientras tanto, y desde el mediodía, grupos de niñxs y no tan jóvenes jugaban y se refrescaban en la fuente de la Plaza. El sol llegaba fuerte.


Sol de otoño este Encuentro
Desde la mañana las multitudes se acercaron a los puntos de concentración: 9 de julio y Avenida de Mayo, Diagonal Sur, Diagonal Norte. Pero hubo un momento en particular, promediando la tarde, cuando el sol de otoño caía únicamente por Avenida de Mayo y concluía en la Plaza, sobre el escenario. En ese momento, “Taty” Almeida, la principal oradora, reflexionó ante la concurrencia masiva, que el hecho no era un acto, sino un Encuentro. Y “este gobierno no va a borrar la memoria”. Esa luz, de un sol con fortaleza, se mantuvo durante un tiempo, suspendida, iluminando a las multitudes en otro encuentro de lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

















* Publicada originalmente en Revista Barro - 29 de marzo 2017

Me encuentro con un lobo cada vez que hay esquila

Es una de las principales referentes del rap argentino. A fuerza de empuje fue consolidando su carrera y ocupando un lugar importante en la escena. Con dos discos editados, sus canciones se mueven entre la crítica social y los deseos internos. “Siguen reprimiendo y persiguiendo a los que luchan”.

Fotografía: Facundo Geli

En los principios, allá por 2007, Sara Hebe componía letras y melodías sobre bases de ritmos que encontraba en internet. Así fue armando los bocetos de su primer disco, La Hija del Loco, que salió en 2009, y generó un llamado de atención en el panorama local. Sara, que venía de la Patagonia, traía consigo ritmos elocuentes y rimas manifiestas; por ejemplo, prender fuego la cúpula del congreso de la Nación.

Los últimos años, transitó La Plata y Córdoba, hasta encontrar su lugar en Buenos Aires. Ahí potenció su trabajo, relacionándose con diversos músicos y géneros. Muestra de eso, es el segundo disco, Puentera (2012), donde fusiona rap, cumbia, reggae y rock.

A Sara la acompañan Ramiro Jota (productor del segundo disco) en bajo, guitarra y sampler, La Neggrah Liyah y Nieve Negra en coros y en el aguante. “Queremos hacer más temas y seguir tocando. Suena mejor cuando hay más gente, cuando se trabaja en equipo” dice.


-¿Qué lugar ocupa el rap en tu vida, y cómo crees que tiene que actuar en relación a las luchas sociales?

La música, el rap, se volvió muy importante en mi vida cuando empecé a dedicarme de lleno a eso. Poco a poco, vino un disco, luego otro, se sumó gente, se armó un grupo. Así que es tiempo y espacio donde tratamos de trabajar, ensayar, para poder tocar y seguir haciendo discos.
El rap, como toda música, como cualquier expresión, si se siente, puede servir como herramienta para hablar de cosas que pasan, para apoyar causas y acompañar luchas. No todos mis temas hablan de cuestiones sociales, de injusticias de la sociedad. Pero creo que el rap, al ser un género que desde sus comienzos representa a una parte marginal, tiene mucha fuerza. Y el discurso como instrumento es indispensable, lo que hay para decir de lo que se está viviendo, de lo que está pasando. Quizás, el modo de actuar del rap frente a las luchas es mostrando los temas, visibilizándolos a través de sus letras.


¿Cuál es tu relación con otros géneros populares?

Me gustan la mayoría, nos somos puristas. Me relaciono con el punk, el rock. Y la cumbia me encanta. Pintó hacer algunos temas más encumbiados y salió, la cumbia se mezcla muy bien con el rap. Le va muy bien la cadencia del rap. Creo que somos muy afortunados en poder disfrutar de grupos de cumbia villera, porque nació acá en este país, es nuestra. Así como en Colombia son afortunados de poder escuchar cumbia colombiana, y en México, mexicana. Son parte de nuestra identidad. La cumbia villera, por ejemplo, surgió en el 2001, postmenemismo, y lo que plantea es grandioso. Con ritmos alegres y bailables, con bombos potentísimos, con güiros excelentemente tocados, cuentan tragedias terribles, relatos barriales, historias reales. Es maravillosa, pero creo que mucha gente se la toma en joda. Es increíble que haya gente que diga que no es música, cuando los músicos de la cumbia son excelentes. En contra de eso, está bueno que ahora estén tocando más los grupos de cumbia villera, en más lugares.

En tus canciones hacés referencia al avasallamiento sobre los pueblos originarios. ¿Cómo ves el ataque que todavía persiste sobre estos pueblos? La represión que sufren los Qom, por ejemplo.
Siguen matando, discriminando y corriendo de sus tierras y casas a los originarios; en el norte y en el sur. No veo mucho avance para revertir esa situación, siguen reprimiendo y persiguiendo a gente de comunidades que luchan, en Chile también. Creo que falta muchísimo, en materia de tierras, y de derechos humanos. Desde lo simbólico, ni siquiera sacaron a roca del billete, siguen los monumentos a genocidas. No ha habido avances grandes en este tema.


En este momento, Sara hace un parate y sugiere una canción, dice: “hay un tema que recomiendo siempre cuando se me pregunta sobre esto, es de EL ASTERISCO, un rapero de Comodoro Rivadavia: ahí hay algo de respuesta”. La canción se llama “El Indio”.
También denunciás la megamineria, el avance de la soja, el desmonte ¿Qué panorama te plantea esa situación de saqueo y contaminación?
Hace rato hablo del tema de la deforestación, de la tala de plantaciones y selvas. De lo natural que se mata, de lo empresarial que se siembra, que son negocios de muerte y saqueo. Creo que el panorama es malo. Con Monsanto y la megamineria a cielo abierto esto va para atrás. No sé cómo se aguanta la tierra tanta basura.

Fotografía: Facundo Geli

Acompañaste las resistencias a los desalojos de Gascón 123 y Sala Alberdi, por el gobierno de Macri ¿qué pensas sobre este tipo de políticas?
Es grave lo que está sucediendo en materia de cultura, educación y vivienda. Sobre todo en la ciudad de Buenos Aires; aunque esto no pase solo acá en Capital. Pero lo más grave es que Macri se postula para ser presidente en el 2015. Por eso, solo por eso, creo que es importante armar un frente. Es decisiva la cuestión porque no hay muchos bloques que realmente se enfrenten a las políticas macristas; hay que saber que se están fortaleciendo ciertas momias políticas y hay que luchar en contra. Creo que cuánto más se fortalece un movimiento “pseudo-progresista”, o como le queramos decir, más se fortalece la derecha.

En 2010 fuiste invitada a un Festival de Hip Hop en Venezuela, ¿cómo viviste esa experiencia?
Lo de Venezuela fue lo máximo. Me enseñó lo que estaba pasando, me enseñó que el hip hop puede servir como herramienta de inclusión social. El colectivo que me invitó hace laburo en los barrios, con escuelas populares. Se llama HIP HOP REVOLUCIÓN. Me enseñó un poco de la historia de ese país tan lindo: la lucha de un pueblo, el valor de un pueblo que bajó del cerro para defender al único tipo que hizo algo por ellos, en la historia del país.

¿Estás hablando de Chávez?
Sí, más vale.

*Publicada originalmente en Revista Trinchera N° 2 - julio de 2013

“El sonido Akun Maia tiene que ver con la libertad de pararse firme en un lugar y ampliar el horizonte”

En los próximos días la banda cordobesa Akun Maia iniciará una gira por Buenos Aires y La Plata. Hablamos con Gustavo y Martín Ledesma, la base rítmica del grupo, quienes nos acercan la identidad de la banda, basada en un mestizaje amplio de estilos, pero focalizados en el reggae jamaiquino.
Fotos: Lety Cabello

¿Cómo se da el proceso de formación de la banda para llegar a la experiencia actual?

Gustavo Ledesma: En 2010 cuando arrancamos, la base original era batería, bajo, violín y guitarra. Al poco tiempo se sumó la percusión. En algún momento tuvimos teclas, voces mujeres, algunos vientos que iban y venían. En una etapa, creo que por 2012, 2013, volvimos a ser la formación original, que nos sirvió, con lo acumulado, para experimentar mucho la parte rockera, lo toques tenían esa intensidad; una etapa muy rockera: o sea, había shows que arrancábamos con “Despiértate nena” al palo. Luego de esa etapa, sumamos definitivamente teclas, dos vientos; y ahora hay un viento más. Somos 9 y desde hace dos años y medio venimos con esta formación estable: batería, bajo, percusión, violín, guitarra, teclado, y tres vientos: trompeta, trombón y flugel.


¿Y con respecto al sonido? Se aprecia un anclaje en el reggae pero también una búsqueda hacia diversos géneros.

Martín Ledesma: Históricamente la banda se junta para armar un jam session de música jamaiquina. Así como los jazzeros se juntan en bares o donde sea, nuestra idea fue hacer eso mismo pero con reggae, ska y otros ritmos jamaiquinos. Entonces surge la investigación, la búsqueda y el estudio de todos esos años en Jamaica. Sobre todo desde los 60´s hasta los 90´s, porque la música actual jamaiquina dista mucho de lo gestado en décadas anteriores.

Gustavo: En un primer momento la banda fue estrictamente en una búsqueda del folcklore jamaiquino. La idea era hacer un reggae tradicional, clásico. De los ´60, ´70, ´80. De alguna manera tratábamos (todavía tratamos) de aprender mucho: es un género muy rico. Aprender el estilo, tocarlo, escucharlo, e ir viendo qué salía. Las versiones se encuadraban bastante dentro de lo que es el género del reggae. Pero después vimos que los temas propios era como que se iban saliendo de esa estructura. Y tomaban una forma más libre: por ahí aparecían zapadas dub, bastante libres, que eso viene de la influencia del rock psicodélico que cada uno traía. Casi toda la banda escuchaba mucho rock psicodélico de los ´70, y eso tenía mucho que ver. Entonces la psicodelia te da esa libertad: de buscar, de sentir la música, de no estructurarlo demasiado. Y eso fue un sello para la banda. Después también empezamos a zapar en base a esa experimentación: un día hicimos una cumbia y la pasamos bien; otro día hicimos un rock, y al otro día indagamos por las vetas de algún folcklore latinoamericano. Otra vez había algo más tipo celta, y nos sentíamos bien en eso. Después eso se vuelca al vivo por una propia cuestión de circunstancias: alguna vez, tocando, nos quedamos sin temas y sacamos esas canciones que habíamos experimentado. Y también hubo una buena recepción por parte del público. Se fue dando todo muy libremente hasta que llegó el día en que no nos planteamos: “che, no estamos haciendo reggae jamaiquino”. Ya no era necesario eso. Nos dimos cuenta de que el sentimiento de comodidad musical siempre fue más importante que el estar todos los días queriendo estructurar lo que hacíamos. Hay muchas influencias en la banda pero lo que nos caracteriza es la libertad de hacer lo que sentimos. Algunos nos pueden clasificar como world music pero considero que es un término bastante corto y berreta. No sé muy bien por qué hacemos los temas que hacemos, lo que sí es que salen por la libertad que tenemos al hacerlos.


Fotos: Lety Cabello

Al ser una banda numerosa y mestiza, ¿cómo es el trabajo compositivo?

Gustavo: A nivel compositivo siempre hemos trabajado de tres maneras: al principio, haciendo covers de canciones que nos gustaban, sobre todo clásicos del jazz y del swing; otra forma es zapando en la sala, o alguien que trae una base y arriba de eso vamos jugando y estructurando; y sino cuando alguien proponía una canción ya elaborada con una estructura, armonía y, según el caso, letra. En cualquiera de los tres casos siempre trabajamos igual: una cierta estructura y ciertos espacios “libres” donde uno, dos o hasta incluso tres o cuatro integrantes proponen elementos que van poblando la canción.

Martin: En el caso de que alguien lleve una idea concreta, como en el caso de “Chechen” o “Antimanyin”, se las adapta al estilo de la banda. Hay otras que han surgido netamente de la improvisación. Es decir, se van sumando elementos que dan forma a una base que nos gusta y la recordamos o la grabamos en algún celular, para tener registro, y a partir de ahí se le empieza dar una forma. Se le da una melodía, a veces se aporta una letra, a veces no. “José”, por ejemplo, es una cumbia que nació de las improvisaciones y después se le agregó una letra súper bizarra sobre los extraterrestres.

¿Y eso cómo lo vuelcan al vivo, cómo es la experiencia de Akun Maia arriba del escenario?

Martín: Otro ejercicio es readaptar las canciones al sonido en vivo. Intentamos ahí respetar una manera fiel, aunque el vivo claro tiene otro sonido, comparado a un disco. En el disco se le da un tratamiento muy minucioso del sonido, y a veces en vivo se trabaja lo que se puede, se está más condicionado. En vivo intentamos generar una energía particular, primero entre nosotros, para poder generar una textura homogénea con la idea de que llegue al público, desde lo emocional. En vivo mostramos el costado rockero, asociado no a la prolijidad sino a lo emocional, lo visceral, lo sentido desde las tripas. En los shows hay introspección, pero también baile; justamente por el crisol de ritmos e intensidades que trascurre la banda.

El año pasado editaron su primer disco “Lo lindo de la vida”, ¿Qué se puede oír materializado con todo el bagaje de estilos que laburan?

Martín: Lo que se puede ver en el disco es el trascurso de estos 7 años en los que la banda fue mutando mucho porque se sumaron nuevos integrantes, pero también y sobre todo por el hecho de jugar con la música. Así como al principio te dije del estudio minucioso de la música jamaiquina, esa jam session nunca se dio, por lo que empezamos a hacer lo que nos inquietaba a nosotros, lo que iba tomando forma sin pensarlo tanto. Experimentamos con el reggae y el ska, el primer año fue básicamente eso. En el segundo año se da que experimentamos con la cumbia; y más adelante también nos sumergimos en la música balcánica y algunos otros pasajes. Con esta apertura de experimentación es que nos animamos a jugar más en esos territorios de traer “nuevos” estilos, incluso drum and bass que se puede apreciar en la canción “Bat-man”. También tiene que ver con que somos una banda numerosa y de distintos puntos del país. Tavo y yo somos de Chubut; el Tonga es de Neuquén; Jorgito, en las teclas, que es de La Rioja; después los muchachos de Córdoba: El Mago de Alta Córdoba; el Leo que toca el violín es de Juniors; el Fede es del sur de la provincia; El Sabor, que es uno de los trompetistas, es de barrio Güemes-Observatorio. Así que somos de distintos lugares y todos venimos de distintos palos también: siempre cada uno ha tenido una banda de rock en algún momento de su vida. Así que se mixturó eso en juntarnos a estudiar música jamaiquina, y luego de eso soltarnos a la música del mundo. Pasa en algunas canciones: es un reggae pero está sonando algo celta por arriba -“El antimanyin”- o en “Jose” que es una cumbia colombiana pero está llena de delays, entonces eso le da una estética dub.
Curtimos mucha música del mundo. Nos delimitamos en Jamaica como embrión pero después exploramos, nos permitimos jugar. Creo que el disco resume lo lindo de las músicas del mundo que nos atraen. A todos nos gusta el rock, el reggae, el ska, el jazz, el blues; nos gusta la música cubana, la balcánica, la gitana, la celta; algunos, incluso, nos gusta la música hindú, y a todos nos gusta el folcklore argentino. O sea, es un abanico muy grande. Yo creo que el sonido Akun Maia tiene que ver con la libertad de pararse firme en un lugar y ampliar el horizonte. La riqueza se da en haber fusionado muchos géneros, con un vuelo propio. Nos ha costado mucho pero le hemos puesto actitud.


* Publicada originalmente en revista Barro - 12 de abril 2017
Fotos: Lety Cabello

Shaman: En busca de la profecía

Primavera El bosque como refugio y el refugio como inspiración. Ahí está Shaman Herrera. Sentado en una gran piedra, guitarra so...