martes, 14 de mayo de 2019

Tim Maia: Apenas un contacto con el Mundo Racional

A mediados de la década del 70, en Rio de Janeiro, un emergente músico, influenciado por una vaguedad musical amplia, crea su obra maestra. Un disco (producido en dos partes) dedicado a un culto religioso que dio un vuelco a su vida de excesos, y lo transformó en un compositor y cantante fuera de serie. Un disco panfletario de una secta que proponía la salvación humana a través del contacto con seres extraterrestres. Un disco que estuvo perdido por casi cuarenta años, luego de que su creador, en plena contradicción con el movimiento, lo destruya y no permita la reedición. Un disco innovador en lo musical, y revelador en lo lirico, que se transformó, a través de los años, en el mito musical más anhelado del Brasil.


ESCENA 1.- El tipo llega, con su pequeño auto blanco, al edificio donde vive, en Copacabana. Lo estaciona en la puerta, apaga el motor, y se queda un momento mirando hacia la nada. Piensa. Apoya las manos arriba del volante, deja caer la cabeza hasta chocar con ellas, y entra en llanto. Piensa en su vida. La cocaína, el alcohol, el plantón a sus compañeros en el recital de anoche, en las presiones de la discográfica, en la insatisfacción de ser él y nadie más. No está emocionalmente seguro; se siente frágil, como la porcelana. Su cabeza está llena de pensamientos. Llora, pero sobre todo piensa. 

Pasa un tiempo, no sabe cuánto, no está en condiciones de saberlo. Toma aire, enciende la radio, la apaga, se baja del auto y sube a su departamento. Se sirve un whisky y enciende un porro; da vueltas por toda la casa, y arroja su contundente cuerpo en el sillón; toma un saque de cocaína y se desmaya. Hace por lo menos dos días que no duerme. 

Cuando vuelve en sí, y al girar la cabeza, ve un libro apoyado sobre el borde de la mesa. Lo agarra instintivamente. En su tapa lee: “Universo em desencanto. Inmunización Racional”, y más abajo, más pequeño: “El verdadero origen de la humanidad”. Es el libro que le prestó Tiberio. Piensa sí realmente se lo prestó él, no recuerda muy bien. Sigue su atención en la portada: aparece un gran arco dorado, en cuyo interior algo que representa luz, y que proviene del cielo, se proyecta sobre un grupo de personas. En la parte superior de la tapa, arriba del título, hay dibujada, también, una llave. Abre el libro. 

Recorre una página tras otra, abstraído. Se sumerge en la lectura, no sabe por cuánto tiempo; no está en condiciones de saberlo. Empieza a faltarle el aire, y un extraño escalofrío le recorre la espina dorsal; le transpiran las manos y se impacienta. Sale, baja las escaleras, se sube al auto, lo enciende y desaparece. 

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Hacia fines de 1974 Tim Maia está íntimamente relacionado con algunas drogas, con la noche en su utilidad abuso y con las mujeres, para saciar el desamparo sexual. La cotidianeidad de excesos le juega en contra a la hora de componer y concentrarse para grabar su quinto disco, bajo contrato con la compañía RCA. Los músicos que lo acompañan empiezan a ventilar algunas molestias a la hora de relacionarse con él. Maia, además de hacer alarde de su relación con la cocaína y la marihuana, posee una personalidad avasallante, extrovertida, irreverente e irónica, que resulta incómoda para sus compañeros de banda (a pesar de compartir varios excesos, además de la música). Las presiones que sufre por parte de la discográfica no hacen más que acentuar su frágil estado.

Tapa del álbum


Una tarde, cuando llega a su casa luego de un par de días de excesos, encuentra un libro que le había prestado Tiberio Gaspar, un letrista brasileño, a quien Maia había contactado para que lo asista en las letras de algunas músicas que ya tenía grabadas. El libro es Universo en Desencanto, un manual espiritual para la “salvación”, que profesa un movimiento religioso llamado Cultura Racional. En él, se postulan doctrinas y teorías sobre el universo, los seres que lo habitan y la energía a la que responden.

Decide, entonces, ver de qué se trata eso. Tal vez la motivación es haber leído: “Este conocimiento es la preparación de la humanidad para entrar en contacto con los habitantes del mundo Racional, y así recibir las orientaciones precisas para el equilibrio de su vida, de paz y fraternidad universal”.

En los días que desaparece, Maia toma contacto con la congregación, y se une a ellos. 

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ESCENA 2.- El tipo entra al estudio. Hace una semana que ninguno de sus músicos sabe algo de él. Desde el plantón del último recital que no aparecía por ningún lado, nadie lo ubicaba, pero tampoco nadie se preocupaba mucho por buscarlo. Entra como alguien que viene del más allá, alguien que fue y volvió. Es una aparición: está todo de blanco.

Sus músicos se sorprenden de verlo entero, seguro. Camina sin tambalearse y su humor resplandece. Les comunica la experiencia racional, les dice: “soy otro”. Ya no bebe alcohol, ni toma drogas, ni tiene ataques de lujuria descontrolados. De lo que pasó en el periodo de ausencia comunica poco. Sólo que se ha unido a la Cultura Racional, que se ha desprendido de todos sus bienes materiales, que está en paz interior, más activo que nunca y con ganas de hacer música. Para sus compañeros las explicaciones poco importan, sienten una rara alegría de ver tan rotundo cambio en él. 

Se dirige a las oficinas de la compañía. Luego de una larga discusión con sus directivos, se va dando un portazo y llevándose consigo las cintas de las grabaciones que había hecho hasta el momento. El tipo tiene en la cabeza encarar un nuevo proyecto en base a la experiencia reveladora, y nadie va a ponerse en su camino. Los músicos, por alguna razón, lo siguen; saben que el momento es inmejorable. Piensan: “el tipo es otro”.

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Sebastião Rodrigues Maia nace el 28 septiembre de 1948. Es el anteúltimo de 19 hermanos. Vive su infancia y adolescencia en el barrio Tijuca, zona noroeste de Rio de Janeiro. A los ocho años Tião empieza a gozar del canto, y a los doce, cuando su padre le regala una guitarra, comienza a tomar clases. Al poco tiempo ya les enseña a sus amigos del barrio. Es por estos años que se da cuenta de la pasión de su vida: la música. 

En su adolescencia conoce a los músicos Erasmo y Roberto Carlos. Con éste último forma la banda The Sputniks, influenciados por el reciente rock and roll. Es 1957. La banda dura muy poco, Maia decide abandonarla por la incompatibilidad que sentía con Carlos. En 1959 levanta vuelo hacia Estados Unidos. Su padre había muerto recientemente, y él tiene una beca para estudiar Comunicaciones. Predeciblemente Maia le da poco interés a los estudios, empieza a tomar contacto con un bagaje musical de gran amplitud. La música afro que mestizó y formó su sonido en el sur de Estados Unidos, resulta de gran interés para el joven: Blues, Gospel, Rhythm and Blues y principalmente el Soul. Poco a poco aprende a interpretar esos géneros, y a asimilarlos a su espíritu. 

Su estadía en el país del norte dura 5 años. En 1964, Tim es detenido por posesión de marihuana y, luego de pasar seis meses en la cárcel, lo deportan a la tierra que lo vio nacer. Su formación musical es de las más nutridas de Brasil, sin embargo, pasa desapercibido para los movimientos que se gestan por esos años: La Joven Guardia (con su ex compañero Roberto Carlos a la cabeza) y el Tropicalismo (con Hélio Oiticica y Caetano Veloso como principales referentes). 

Hacia fines de esa década canta a dúo con Elis Regina “These are the songs”, una composición suya, que logra hacerlo visible. Empieza a asomarse en la escena de la Música Popular Brasileña (MPB), y para 1970 saca su primer LP, que logra reflejarlo como un gran exponente del soul. Su particular forma de cantar sorprende. Ofrece un nuevo gesto innovador en esa gran orquesta de experimentación sonora que es la música del Brasil, por aquellos años. 

Maia saca tres LP´s más hacia la mitad de la década, y cultiva una peligrosa amistad con los excesos. Sin embargo es en 1975, tras la experiencia reveladora, el cambio interior, que Maia logra darle vida al álbum más místico y maldito de toda la historia de la música del Brasil: Tim Maia Racional. 

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Dos experiencias espirituales atraviesan a Maia a lo largo de su vida: primero, allá en sus años jóvenes, recibe las bendiciones de la música afroamericana, que lo enriquece en su labor cotidiano; y ahora, en su madurez musical, es tocado por la palabra de la inmunización Racional, que le brinda sustentabilidad emocional. Estas dos manifestaciones son las puntas de lanza que le permiten al músico y cultor místico concentrar toda su energía en la producción del proyecto que mostrará (y luego ocultará) nuevas fórmulas en la MPB. 



Racional Volumen 1 se edita a mediados de 1975, bajo un nuevo sello discográfico impulsado por Maia: Seroma (a caso de su nombre original Sebastião Rodrigues Maia). Es un disco exclusivamente dedicado al culto Universo en Desencanto; un medio de propaganda. Las letras compuestas por su mentor son un aliento a leer el Libro de la Cultura Racional. Ya desde el título, Maia se empeña en ser el predicador de la experiencia que giró su vida 180 grados. Todas las palabras que aparecen en el disco tienen que ver con el libro. “Yo tuve que subir/ allá en lo alto/ para ver Energía Racional/ la verdadera luz de la humanidad”, canta en una de sus plegarias; Lea el libro del universo en desencanto, titula a otra.

Otro aporte para generar adherentes a la congregación es el arte del LP. La tapa no dice mucho: muestra el dibujo de un cielo donde se fusionan el día y la noche, la luna y el sol. Pero el sobre interno del LP muestra una serie de dibujos y gráficos, que explican el proceso para transformar la causa del ser humano (“la causa del microbio”) en un cuerpo de energía racional y, a partir de la lectura del libro Universo en Desencanto, entrar en contacto con los seres extraterrenos, y así poder volver al origen de la humanidad: el mundo Racional.

Pero, además de su extravagante postura filosófica-mística, el disco ofrece una magnitud musical sin precedentes en la música brasileña. La sonoridad y multiplicidad de géneros que intervienen crean una atmósfera que sostiene el viaje hacia la inmunización. Soul, samba, ritmos africanos, MPB, Gospel, rhythm and blues. Tim Maia y sus secuaces crean y superan límites de un imaginario triangulo que empieza en África, y se completa con la conexión Estados Unidos-Brasil. 

"Imunização Racional (Que Beleza)" y "Bom Senso" son dos composiciones, muestras de la conexión entre el cantante y la banda. Maia saca chapa de soulman consumado, y desliza su prédica sobre una base con aires de reggae y psicodelia. En el caso de "Bom Senso" se potencia el clima, con una magistral sesión de vientos y cuerdas. "Contato com o Mundo Racional" debe ser la balada más hermosa que haya existido. Maia canta al punto del quiebre emocional, con voz desgarradora pero dulce, nostálgica, como si estuviera confesando un secreto.

En el transcurso de Racional Volumen 1, el paladín del Universo en Desencanto, da varias razones para considerarlo un innovador musical. Y en el final del disco da muestras también de un incipiente género que venía asomando en el panorama de la música negra: el funk. “Rational Cultura” es una oda a los ciclos, durante sus vibrantes 15 minutos. Maia muestra también sus conocimientos de inglés y se despacha cantando en ese idioma. En la entonación expresa el swing propio de un rapero del Bronx: genera un mantra, acompañado por el groove de la base rítmica, y las psicodélicas intervenciones de la guitarra eléctrica y el piano Hammond. Racional representa una obra sin precedente para la música de todo el continente. 

Tanto talento y capacidad compositiva concentrada, estimula a Maia y sus músicos; que sí bien no se habían convertido al culto Racional, aceptaban que el cantante se encontraba estable y eso era un beneficio para todos. En 1976 sale Racional Volumen 2. Éste explora, aún más que su predecesor, el funky. La línea de bajo de "Quer Queira Quer não Queira", que abre el disco, es una premonición del pulso funk que se desarrollará en toda la obra. Los aportes en guitarras de Beto Cajueiro y del propio Tim, juegan permanentemente sobre las bases rítmicas: la percusión es precisa, esplendida. Eso muestra "O Caminho do Bem" y "Que Legal". En este último Maia reza: “(el conocimiento Racional) viniendo de nuestro verdadero mundo de origen/ no es extraído de ninguna mente humana /es dictado por el racional superior/ el verdadero dios, un raciocinio superior a todos los raciocinios/ nuestro origen es racional, estamos en plena fase racional.”

También hay una balada titulada con el mismo nombre que la secta, donde resalta la alegre ejecución de los violines. En el cierre del disco están "Guiné Bissau, Moçambique e Angola Racional" y una reinterpretación de "Imunização Racional (Que Beleza)". Ambos dan muestra de lo que del otro lado del atlántico estaba haciendo Fela Kuti: Afrobeat: mestizaje de ritmos africanos, con funk, jazz; una vuelta a las raíces en el corazón de Nigeria. El despliegue de los vientos le da sustancia: trombón, saxo y trompetas se complotan para acompañar el canto de Maia, un verdadero ejemplo de destreza vocal. 

Ambos discos sufrieron un escaso reconocimiento, casi nulo. Salvo una esporádica difusión de “Que Beleza”, las radios no los tuvieron en cuenta, por el claro contenido espiritual “alienante” de sus letras. Los recitales de presentación se acotaron exclusivamente a eventos de la Cultura Racional. La distribución de los discos estuvo a cargo de los músicos, que ellos mismos llevaban a las disquerías, y dejaban a consignación. Las ventas fueron mínimas, y eso ayudó a alimentar el mito. 

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ESCENA 3.- El tipo prepara café para todos y los sirve en el living. Está contento. La enorme sonrisa que se dibuja en su rostro, es prueba de eso. Incluso bromea: "no fumo, no bebo, no uso medicinas, solamente miento un poquito”. Los presentes ríen, y comparten miradas cómplices. 

Se sienta en un enorme sillón, y agarra la tapa del disco, que está sonando a gran volumen. Habla con uno de sus compañeros sobre algo de la mixtura, la potencia de los bajos. Seis cajas repletas de discos nuevos decoran la habitación, exuberantemente ordenada, limpia. 

Cuando termina el lado B y la púa levanta vuelo para volver a su lugar de origen, el tipo ordena: “bueno vamos, tenemos que distribuirlos”. Bajan las cajas del departamento, las cargan al auto y comienzan la recorrida. Sobre la luneta descansa un tomo de Universo en Desencanto. 

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La Cultura Racional nace en 1935, cuando su fundador, Manuel Jacinto Coelho, comienza a escribir el Universo en Desencanto, influenciado por el culto Umbanda y otras religiones africanas. Esta enciclopedia, que consta de mil tomos, y terminó de escribir en 1990, trata de brindar un conocimiento sobre los orígenes de la humanidad. 

Según Coelho, la verdadera esencia de la humanidad es la energía racional, una energía equilibrada proveniente de un mundo supremo, ubicado mucho más allá de los límites imaginados. Los habitantes de la Tierra estamos contaminados de energía magnética y animal, que es la causante de todos los males que soportamos, físicos y espirituales. Para recuperar el equilibrio original, los humanos debemos tomar nuevamente contacto con nuestra energía de origen, la racional. El libro Universo en Desencanto es el camino para aprender el conocimiento y entrar en contacto con los seres extraterrestres, habitantes del mundo Racional; y así vernos iluminados por esta energía. 

Sobre interno del álbum

“Las letras de las músicas racionales están conectadas a la energía racional, la energía pura, limpia y perfecta, por ser del supermundo, el mundo supremo a este antimundo (el que habitamos), y que es el mundo de la energía eléctrica y magnética, causadora de los males del cuerpo y de los males de la vida. Y por eso, la humanidad sufre, por estar conectada a la energía animal. Y la energía racional, elimina los males del cuerpo y los males de la vida, hechos por la energía animal, la energía eléctrica y magnética. Entonces mis señores! Compren los discos de la energía racional, que eliminan los males del cuerpo, y los males de la vida.” Estas incansables palabras, repetidas con el afán de convencer, promocionaban el disco. Una mínima explicación de lo que proponía la secta, fue el enganche para la venta de discos y a su vez, para acaparar adeptos.

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ESCENA 4.- El tipo entra al estudio. Se mete en el depósito y empieza a revolver todo: está buscando las grabaciones de Racional. Las reclama a los gritos. Exige a un operador y al encargado que le ayuden a buscarlas. Está irritado, furioso; putea. Cuando las encuentra, las mete en una caja y se las lleva. Además también carga todos los discos editados, que aún no salieron a las disquerías. 

De camino a su casa, pasa por una quincena de disquerías; la mayoría pequeñas, nada de grandes cadenas ni comercios promocionales. Retira todos los discos que encuentra bajo el nombre Racional. Los saca de circulación.

Llega a su departamento, baja del auto las cajas con los discos y las cintas de ambos volúmenes. Las pone en el living; saca los discos y empieza a romperlos uno por uno. Va hacia la cocina, lleva las cintas consigo. Enciende la hornalla y las quema. Luego arma un porro y lo enciende con el mismo fuego. Destapa un whisky, se sienta en el sillón y sobre la mesa ratona peina dos líneas con un retazo de vinilo. Las aspira. Se vuelca hacia atrás en un solo envión automático. Queda reposado. Respira profundo, y comienza a reír, desaforado; mientras que de la cocina se aproxima un humo espeso. 

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Un día, luego de dos años, la vida de Maia vuelve a cambiar. Se siente traicionado, estafado; empieza a creer que son puras falacias las doctrinas de la Cultura Racional. Pierde la magia, se desencanta (qué paradoja). Vaya a saber qué fue lo que hizo que entrara en contradicción. 

Lo cierto es que se enoja. Y se enoja a tal punto que se desase de las únicas grabaciones que hizo bajo el encanto de la inmunización. Tanto las cintas como los discos que logró sacar de circulación, son prendidas fuego. Las corta en pedacitos, o se las come. No quedan rastros. Todo el trabajo y empeño que le dedica a la producción de su obra más categórica y que, se suponía, trascendental, queda reducido a escombros. 

Es tanto su enojo que, incluso, no quiere hablar nunca más sobre la Cultura Racional, ni el libro Universo en Desencanto, ni el mundo de origen, ni la energía superior, ni nada que se le parezca. Tampoco permite que se vuelvan a reeditar los discos; no quiere saber nada. 

Su vida sigue y vienen otros; pero ninguno logra tener la potencia, la solidez y amplitud musical, el misticismo e hipnotismo de las letras, la soltura del canto, los matices sonoros, que logró reflejar Racional. La negación de Maia a su reedición pasó a convertir el disco en un enigma. Quedaron muy pocas copias originales (las únicas) circulando, solamente en ámbitos privados. 

Se perdió el rastro de esta maravilla musical, y por casi 40 años, sus ritmos y melodías estuvieron ocultas, perdidas. Solo algunos afortunados tuvieron el placer de escucharlo, en todo ese tiempo. Estos pocos vinilos que quedaron en las manos de algunos desprevenidos (o no tanto), pasaron a ser muy codiciados, y a ser considerados como objetos de culto. 


Hubo hasta hace un tiempo, antes de la masificación de internet y la circulación de música por ese medio, muchas injusticias que las compañías discográficas llevaban adelante al no reeditar ciertas joyas musicales. Pero ésta, la de Racional, era una injusticia elegida por su propio creador, y por una cuestión de principios. Así que no valía hacer ningún reproche y, los pocos que conocían la historia o alguna vez habían escuchado el disco, se tenían que comer las uñas.

Pero a Maia le llega la muerte en marzo de 1998. El problema de su obesidad sumado a los excesos cotidianos, le provocaron una infección generalizada, que dio fin a su vida, luego de un recital que intentó brindar en Nitéroi. Moría a los 55 años, luego de una carrera de 42, atravesando soul, funk, MPB, samba, rock, disco, R&B, bossa nova, jazz, gospel; y 32 discos en su haber, dos de los cuales (tal vez los más importantes, por reunir todos estos géneros) seguían ausentes. Pero, también Maia estaba ausente ahora; y con ello su negativa a la reedición. 

Recién en 2005, Racional volvió a ver la luz. Lo que demoró (aun más) su reedición fue el minucioso proceso de digitalización sobre uno de los pocos vinilos sobrevivientes; desgastado por los años. Después de una limpieza de los surcos, el vinilo fue reproducido, a través de un pre-amplificador, a una consola digital de alta resolución. Fueron cuatro grabaciones del material original, con diferentes ajustes de peso en la púa, antes de elegir la versión más adecuada. Los ruidos de mayor intensidad del vinilo, fueron removidos en tiempo real con un equipamiento especial, y se utilizaron más de diez sesiones diarias de trabajo para remover, manualmente, las pequeñas distorsiones y otros ruidos puntuales. Luego de todo este arduo trabajo, el disco pudo ser remasterizado y volver a nacer. 

La espera dio sus frutos. Sí fue producto y karma de su protagonista buceando por una galaxia mística, incomprensible y mágica, hay que agradecer. Por el viaje, por el talento, por el suspiro de la vida, que a veces llega cuando uno menos lo espera. Hoy podemos escuchar esta maravilla que Maia nos manda desde el mundo supremo, contagiándonos de energía Racional.-


*Publicada en la revista Estructura Mental a las Estrellas N°5 - 2013 

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