lunes, 29 de junio de 2020

Eterno aprendizaje de la música y los recuerdos

Giseve dice que el año que viene se cambia de carrera. Que es un desastre para el sistema institucional. Que lo suyo es la autogestión. También dice que no es rapera. Giseve recuerda las reuniones familiares numerosas donde cantaba "algún tema de La Sole"; también de esa infancia recuerda los viajes en caravana a la cordillera, que siempre eran una aventura. Y esa misma cordillera hermanada que la recibió junto a su pequeña hija, en la primera gira que organizó por y para ella. También recuerda sus primeras canciones y su paso por escenarios “gigantes”. Giseve se considera cantora y dice, a horas de presentar su primer disco, que ella vive música. Y que quiere hacer eso toda su vida, como una Eterna Aprendiz. 

Fotografías Facundo Geli




Una mañana de esta primavera que parece verano, nos reunimos con Giseve y, previo a la sesión de fotos, charlamos un largo rato sobre su vida. Mate de por medio, repasamos momentos clave de su historia, en la que siempre sintió estar aprendiendo y así decide reafirmarse. Por eso el título de su primer disco, "Eterna Aprendiz", que lo presenta hoy en la Escuela de Música. Este perfil pinta, en la propia voz de Giseve, el retrato de una artista del Alto Valle, que decide "vivir música". 

La autogestión del presente

"Hace poco decidí que me cambio de carrera. Estaba haciendo el Profesorado de Música, y el año que viene arranco con el Profesorado de Canto, directamente. Me quiero focalizar más en eso porque me veo haciendo cosas autogestivas. No me hallo en las cuestiones institucionales". 

"Quiero seguir haciendo esto toda mi vida. Sí sale gira, ir de gira; si tengo tal recital, poder hacerlo. Siento que quiero alimentar la parte de la autogestión. Por eso voy a concentrarme en el canto. Así puedo dar clases por mi cuenta; hacer una escuelita de canto en mi casa, con mis horarios".

Juventud, divino tesoro

"Recuerdo de ser la única niña entre mis familiares (todos mis primos se iban a dormir) que me quedaba en las reuniones, y los escuchaba cantar. Era muy receptiva, y eso fue muy marcado desde chica.  'La sobrina que canta, que se cante algo´   y yo siempre terminaba cantando canciones de La Sole. Y en ese momento era eso, del lado del folclore que siempre estuvo abarcado por sectores machistas, que venga una mujer, niña, a revolear el poncho significó algo piola. Y entonces yo me identificaba con ella. Después se fue acoplando a otras cuestiones, pero en ese momento estaba re bueno, y mi familia me alentaba para cantar. Ahí me fui sacando la vergüenza".

"Mi papá tiene 8 hermanos y todos en las reuniones familiares, cantaban. A un primo, lo hacian rapear también, entonces se daba una mixtura interesante. Se permitía eso y se abría el juego para que eso suceda". 

"Era super intenso eso. Las reuniones familiares o los viajes. Por ahí nos íbamos a la cordillera como un mes y medio. Yo no sé como hacíamos, pero íbamos en un renó 12, en una camioneta que se caía a pedazos, ¡y nos metíamos al medio de la montaña! Que vos decís 'hoy en día ni a palos lo hacemos', pero en ese momento sí. Capaz que llegábamos a Piedra de Águila y ya se rompía un auto, así que nos quedábamos como 4 días hasta que lo arreglaran. O dejaban el auto ahí, y nos repartíamos en los otros autos. Porque salíamos en caravana como de 12 autos. Fíjate si seriamos numerosos. Era toda una aventura".

La guitarra invertida

"Después en la adolescencia, cuando empecé la secundaria, empecé a escuchar rock. Incluso mis primeras canciones fueron de rock. Callejero, bizarro. En ese momento era muy del rock Nacional. Con todo lo que abarca: Cerati, por un lado, pero también muy del barrio, como La 25, Viejas Locas. Viejas Locas me marcó la adolescencia. De hecho me sabía un popurrí con 7 temas, que en todas las juntadas sonaba".

"También me pasó que soy zurda. Me iba de campamento y me quería re matar, porque no podía tocar. Entonces, fui captando de otras personas, y empecé a tocar con la guitarra invertida. Por eso también me costó adaptarme a la Escuela de Música porque se me dio vuelta todo, nuevamente. Asique aprendí a tocar la guitarra así, mal jajaja"

"Asi fueron saliendo las primeras canciones. Y con un proyecto que hicimos con unas amigas y mi prima, que con ella somos fieles compañeras desde chicas, que se llamaba Sucia Adicción. Donde hacíamos varios covers, y esos primeros temas que compuse. No sé si habremos tocado más de dos veces en público. Eso fue entre los 15 y los 17 más o menos, ya que a los 15 me regalaron mi primera guitarra, una Antigua Casa Nuñez. Que sí era para zurda (menos mal)".




 Vida Música

"Yo me considero cantora. Cantora porque tengo esa raíz. De haber aprendido cantando en el fogón, con mís tíos, que son cantores pero no tienen ningún conocimiento teórico de la música. Yo me siento cantora por esas raíces, que tienen que ver con el folclore, la milonga. Y me considero eso también por el hecho de que no sé tocar mucho los instrumentos. Yo los hago sonar nomas. Te puedo hacer una compañía y que se yo, pero tirame un maj7 al cuadrado y yo quedo de cara. No me siento cantante porque academicamente estoy aprendiendo, y mi raíz es de cantora"

"Antes no estaba esa posibilidad de estudiar. Yo tuve ese privilegio, de tener una guitarra a los 15. Y en mi familia no se daba eso, siempre fuimos humildes".

"A mi muchas veces me pasa que me presentan como rapera, y yo digo ´  pará, pará, pará, yo no soy rapera´  . Rapera creo yo que es alguien que vive hip-hop, yo no vivo hip-hop, yo vivo música. Me encataría igual, he ido a Festivales de Hip-hop y te levantás escuchando hip-hop, beat-box, bailando. La gente que vive hip-hop, que es mucha, tiene todo el poder y la resistencia. Y eso es lo que yo absorvo del hip-hop, la resistencia, la fuerza al cantar; es una métrica que me encanta combinar, me gusta mucho utilizar la poesía y el juego de palabras.”

Mi objetivo final es el mensaje, y no que una canción suene bonita. Que también es importante, pero que se escuche un mensaje y que alguien se sienta identificado es mucho más valioso. Me importa eso, que es nuestro objetivo: transimitir el mensaje de conciencia y de que, por más que haya caos en el mundo, nos podemos unificar para cambiar la realidad. Por más que las canciones suenen bonitas, sí no tiramos un mensaje conciente, ¿para qué estamos haciendo música?

Tras de escena

A los 19 me incorporé a Sinsemina y ahí empecé a curtir lo de tocar en escenarios gigaantes, a tocar con muchas bandas que ya traían una trayectoria reconocida, despliegues grandes, giras a Buenos Aires; muchas sorpresas, muchas cosas nuevas. Y yo que era re piba y venía toda re humilde, para mí era ´guaaauu´. Agradecer por todo eso”.

Ahí estuve 6 años, hasta que sentí que era hora de abrir mi camino. No sentía que podía abrir mis cualidades, estaba limitada a una función especifica, y yo quería explayarme, necesitaba buscar otro camino

Tenía miedo igual. Miedo a dejar esa banda, y que desapareciera todo, verme en la nada. Porque en ese momento Sinsemina tenía mucha repercusión. Llenábamos lugar donde íbamos. Yo no sé cuántos autógrafos llegué a firmar, una locura, no podía creerlo. Entonces, tenía miedo a perder todo eso. Pero, por otro lado, no sentía que era mi lugar.

Camino al andar

"Hasta que me decidí, y salí con mis pocos temas y pistas. Y ya al año, me fuí con mi hijita de gira a la cordillera, las dos. Haya tenemos amigos en San Martín, Bariloche, El Bolsón; entonces armé esa gira, y nos fuimos con Luna, que en ese momento tenía 4 años". 

"Me pincharon, me empujaron para que vaya. Confiando siempre en lo que hacía. Y en ese momento, estábamos como resurgiendo las pibas en el hip-hop y en el ambiente de la música en general. Entonces amigas raperas de allá, eran las que me incentivaron. De hecho en ese viaje conocí a mas pibas; una de ellas, de 14 años, hija de un Lonko, me invitó para hacer algo juntas; una rapera increíble. Con ella hicimos un tema, que con lo que recaude de la presentación del disco, quiero ir a grabarlo".





Aprendizaje eterno


"Todos los días, en todo momento, y de todas las personas aprendemos. Creo que si una persona dice  ´lo sé todo´ está mintiendo. Todo el tiempo estamos aprendiendo, por eso somos “eternos aprendices”. Hasta cuando sos grande seguís aprendiendo: de los niños, de los adultos, de las vivencias. Por eso sentí que el título del disco tenía que ir por ahí, para reafirmar que siempre estamos aprendiendo. Y aceptar el aprendizaje". 

“Fue un proceso bastante largo el del disco. Primero, empezó con la iniciativa de un compa de Bariloche que se ofreció a grabarme. Asi que en un viaje que hice, hace casi tres años, estuvimos dos semana grabándolo en un estudio muy casero. Al tiempo, me escribe diciendo que perdió el material y quedó todo medio en la nebulosa. Fue un bajón, pero yo seguí haciendo música”. 

“Yo tengo una gran amistad con Lucio Jara, que tocábamos en Sinsemina, y siempre curtimos una compañía re copada porque eramos los mas chicos de la banda. Y cuando pasa toda esta cuestión, él se ofrece a producirme el disco. Un gesto muy copado. Entonces fuimos grabando de a poco en su estudio Limay Records. Llevó su tiempo, casi dos años, porque nos tuvimos que acomodar, desde la autogestión, con todas las obligaciones diarias. Fue adaptarnos a la disponibilidad que teníamos cada uno”.

En este proceso de que estuve yendo y viniendo, se fueron consolidando trabajos que estaba haciendo con otros proyectos. Lo que en un momento eran combinaciones, ahora me solidifiqué tanto en Papel Glasé como en Tapera Espacial -que junto a RevolucionArTeam y Pura Ura acompañarán la presentación-. Ya este año me decidí a laburar con ellos. Me afiancé a esa idea de coincidir con personas que van para adelante, que estamos con los mismos objetivos”.

“Las canciones del disco son 7, pero para la presentación del disco tengo un cronograma de 20. Vamos a hacer 3 temas con cada banda. Y además van a ver invitadas especiales. Es un desafío al 100 por ciento”.


*Publicado en Viento Puñal - 21- 11- 019

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