“Nosotros somos Argentina. Lo que hicimos primero fue una versión de ´Golondrinas´ de la legendaria banda Fútbol, y después hicimos ´Fallas´ de Todos Tus Muertos, que tal vez la conozcan” dice Federico Terranova, mezcla de seriedad e ironía. “Ahora vamos a hacer una por Malvinas”. Lleva al hombro el violín, ese mismo violín que toca en su legendaria banda Fútbol (de ahí la ironía), y comienza a tocar (de ahí la seriedad). Sus compañeros Matías Juanatey y Raúl Gutta comandan guitarra acústica y birimbao, respectivamente. Tocan. Hacen el ´Himno a las Malvinas´ y el “nosotros somos Argentina” ahora toma más fuerza: es la noche del 2 de abril, y la banda se presenta por primera vez en La Plata. La cita es en el bar Pura Vida y cuando concluyen esas tres versiones instrumentales, el violinista vuelve a agarrar el micrófono y augura: “Eso fue para calentar motores, ahora en 10 volvemos a bajar para mostrarnos más eléctricos”.
Luego de 15 minutos los mismos sujetos que habían explayado el tríptico acústico, se calzan instrumentos eléctricos: Terranova el bajo, Juanatey guitarra y Gutta batería. Se acomodan, prueban las cuerdas, calibran, afinan, mueven platillos. Esa es la Argentina que más conocemos, la que se mueve en la electricidad. Cuando están listos, sin que nadie lo anuncie más que sus ansias de tocar, comienza a sonar el contundente bajo rasposo, sobre el que cabalga la guitarra casi chillona y la justeza de la batería que marca el compás. Sobre ese toque dan vueltas: tres, cuatro, cinco. Nadie las cuenta, porque a nadie le importa; porque, mientras tanto, desde la escalera del bar viene bajando el cantante, Juanjo Harervack. Como una especie de camaleón del conurbano, con la tranquilidad cargada al ritmo de su andar, se introduce en el escenario y comienza a cantar, en alguna de esas vueltas, sin dejar espacio a la vacilación: “Es el perfume de tus ojos…”, (y se incrusta la guitarra punteando turunuru-turunú-turunú-turunú) “… sobre los mares silenciosos” (las onomatopeyas del punteo quedarán resonando en la cabeza como un disco sin fin), y el show eléctrico de Argentina, el que trascurre en la electricidad, comienza con una volcánica versión de la banda con quien comparten cartel esta noche y juegan de anfitriones: La Patrulla Espacial.
Bajo los puentes desafinados
Aspirar a conformar una banda cuyos integrantes han pasado largos años haciendo experiencia en otros proyectos alternativos puede generar ciertas satisfacciones y sutilezas, como estar más seguros de lo que se quiere hacer y darse el gusto de mostrar el gesto propio en algunas interpretaciones. El caso de ´El Perfume´, canción apertura de los discos debut tanto de La Patrulla como de Argentina, es prueba de eso. Banda Argentina se muestra dispuesta a jugar y hacerla propia de entrada, utilizando una sola guitarra, aunque a veces (y no sólo en esta canción) el bajo de Terranova es tocado como una -la otra- viola. Cuestión que tiene más que ver con la manera de tocar que con el sonido propiamente dicho, pero que repercute en tal.
La experiencia tanguera del guitarrista Juanatey, más la experiencia folckorica del baterista Gutta (además de que ambos han colaborado –juntos y separados- con Palo Pandolfo), sumado a la actividad violinistica de Terranova en Fútbol y Orquesta Típica Fernández Fierro, y la destreza poética y cantora de Juanjo Harervack tanto en Riki Riki Tave y la Banda Misteriosa como en Gualicho Turbio (dos expresiones volcadas al rock experimental), se consolidan en una Argentina que muestra su potencia en el Blues Rock. Signifique lo que eso signifique, pero remitiéndonos a las pruebas.
Porque luego de “El Perfume” arremeten con una seguidilla de canciones que incluye ´Serpientes´, ´Puentes´ y ´Gallo de riña´, tres composiciones del grupo que no nos generan sospechas ni limitaciones, para encaminarse hacia otra versión con sello propio y haciendo honores a lo primero, y tal vez menos recordado, de nuestro rock fundacional: hacen ´No vuelvas´, de Tanguito. “Una de Ramsés séptimo”, presenta la canción Harervack –y uno sabe que a Tango le hubiese gustado ser presentado así, y no como finalmente lo conocemos-, quitando el velo a esa influencia tan marcada que hay en la manera de cantar rock en argentino ¿Será José Alberto Iglesias, nuestro adorado Ramsés VII, el primer cantante de rock en argentino?

Entonces vemos a Juanjo, en cada una de las canciones, adoptar esa dicción vocal para acompañar y entrometerse en la base rítmica y los detalles melódicos sin parámetros formales. No hay canción de Ramsés VII en la que no notemos, por lo menos, dos maneras de cantar, de poner la voz. Y eso es un hecho que marcó la manera de cantar en argentino: de (tal vez) una limitación hacer un recurso, una forma. Así también como Manal creó el blus en argentino, marcando un tiempo específico, cantando de tal manera, hablando de tales cosas, tocando de equis modo; “estirando la cuerda”, diría Javier Martínez. Eso se ve en esta versión y en todas las canciones de Banda Argentina; esa tradición fundacional de nuestro rock en gestos que implementaron Ramsés VII y Manal (y no sólo ellos), y que vinieron a dar fruto en todo lo que vino después.
Iluminados en la escena
No hay ninguna edición ni registro de la versión que Argentina hace de ´No vuelvas´. No se encuentra, ningún público la ha registrado en vivo, o por lo menos nadie la ha subido a la nube. Para escucharla hay que ir a verlos, o esperar lo que vendrá. “Vamos a grabarla para el próximo disco”, dice Juanjo.

Hace alrededor de un año que los cuatro integrantes se juntaron para tocar. Ya tienen grabado un disco que lo vienen presentando desde diciembre (lo pueden escuchar acá: https://play.spotify.com/album/7uL99ZWLkfRiZ5eLwv8nIW). Ese disco contiene majestuosas canciones como las ya mencionadas, o ´Nubes´, un gran rock and roll donde se destaca la energía arrasadora de guitarra-bajo-batería, y otras versiones de alto vuelo: ´95 problemas´ (de la Riki Riki Tave) y ´El Caballo´ (de Fútbol).
En ese orden, ese 1-2, las representan en el escenario Federico Moura del Pura Vida Bar. Y uno no piensa en la figura de Federico al verlo moverse a Juanjo, pero sí en Miguel Abuelo, o incluso puede pensar en una cruza de Sandro y Jim Morrison. Su figura camaleónica, su melena de rulos y su atuendo lo permiten: pantalón de cuero negro, botas terminadas en punta, camiseta de red y un saco azul con botones dorados al estilo militar. Edentro) no hay ninguna contradicción: él bien sabe que puede haber mucho más espíritu milico en alguien que nunca haya pisado un regimiento y se la dé de contestatario.
Las canciones finales con las que deciden terminar el recital son dos perlas: la primera muestra un bajo poderoso, un riff de guitarra memorable, la batería acentuando los climas y la voz rasposa, que hacen de ´En la electricidad´ una de las mejores canciones que nos dio el 2015 (Acá pueden escucharla y ver el video: https://www.youtube.com/watch?v=eelpV0w6iAQ&nohtml5=False ). La otra, con la que concluyen es ´Once´, un gran grito de esta época que recorre la experiencia y las vivencias, como en la época de Ramsés y Manal, de hacer rock en Argentina y en argentino.
* Publicada originalmente en Revista Barro - 30 de abril 2016
Fotografías Luciana Demichelis


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